Salarios: la historia sin contar

A veces no entiendo a los voceros de la cuarta transformación.

Tienen que andarse defendiendo de muchas decisiones cuestionables que han tomado… y las que han significado un mayor beneficio para la población, las ignoran casi por completo.

Le cuento la historia.

El día de ayer, el Inegi dio a conocer que las ventas minoristas en México crecieron a una tasa anual de 2.2 por ciento en términos reales en el mes de abril.

La cifra sorprendió positivamente, pues se esperaba un desempeño inferior tras observar otros datos de la economía.

En los primeros cuatro meses del año, el ritmo promedio de crecimiento de las ventas fue de 1.6 por ciento. Parece poco, pero en comparación con el 0.6 por ciento de crecimiento de la economía, más que duplica el ritmo.

Las cifras de comercio minorista que publica el Inegi dan un mejor indicio respecto a la evolución del consumo interno que, por ejemplo, las cifras de la ANTAD, pues incluyen todo el comercio y no solo el segmento moderno.

En el contexto de una economía que en promedio creció 0.5 por ciento, ¿cómo fue posible que el consumo creciera a un ritmo mucho mayor?

La principal explicación es lo que ocurrió con los salarios.

El salario promedio de cotización al IMSS en el mes de mayo creció a una tasa nominal anual de 6.7 por ciento. Si observamos el promedio de los primeros cinco meses de 2019, el crecimiento es de 6.8 por ciento.

Con una inflación promedio en el mismo lapso de 4.2 por ciento, encontramos que el crecimiento del salario real para el sector formal de la economía fue de 2.4 por ciento.

Desde el sexenio de Fox no teníamos un comportamiento tan favorable para los trabajadores.

A lo largo de los seis años de Peña, el incremento salarial acumulado del sector formal fue de 2.3 por ciento en términos reales, un promedio anual de 0.4 por ciento.

En el sexenio de Calderón, fue de 0.9 por ciento, 0.14 por ciento en promedio al año.

Solo en el de Fox fue de 14.5 por ciento, 2.2 por ciento anual medio.

Este comportamiento reciente de los salarios no derivó de un cambio en la oferta y demanda de trabajo.

Si el nivel salarial dependiera solo del mercado laboral, más que subir, hubiera bajado en términos reales.

Lo que ocurrió fue un cambio en la política laboral cuya señal fue el incremento del salario mínimo en 16.2 por ciento con el arranque de este año (excepción hecha en la frontera norte, donde fue mayor).

Desde principios del siglo pasado, en el mundo entero, era evidente que el mercado laboral estaba lejos de ser un mercado perfecto. Más allá de la oferta y la demanda existían factores sociales y políticos que incidían en el precio de la mano de obra.

Curiosamente, los dos grandes cambios en el comportamiento salarial en México ocurrieron, en un primer caso, en la primera alternancia en la presidencia de la República, y ahora, con la llegada al gobierno por parte de AMLO.

Hubo quienes advirtieron de que el alza de salarios presionaría inevitablemente a los precios y desataría la inflación. No fue así.

A la mitad del mes de junio, la inflación anual fue de 4.0 por ciento. Al cerrar el año pasado era de 4.83 por ciento.

Los congresistas norteamericanos pueden estar satisfechos de que, en términos laborales, la realidad en México es hoy diferente que la que teníamos antes de la firma del T-MEC. Hoy los salarios van al alza claramente.

¿Alguien del gobierno podrá contar esta historia?

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