El Instituto que quiere ser el ‘Robin Hood’ mexicano y devolverle al pueblo su riqueza

Se trata de una renovación sustantiva que responde sobre todo a problemáticas jurídicas que retrasan la venta y aprovechamiento de los bienes enajenados, asegura Ricardo Rodríguez Vargas, actual director del SAE.

Al Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE), un organismo descentralizado de la administración pública federal coordinado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) que durante 16 años operó de manera discreta, y según expertos, de forma eficiente, le quedan pocos días de vida. Será sustituido por elInstituto para Devolverle al Pueblo lo Robado que busca vender más bienes enajenados, de forma más rápida y entregar el dinero a “causas sociales”.

Se trata de una renovación sustantiva que responde a un nuevo cambio legal y a “profundas demandas ciudadanas” impulsadas sobre todo para evitar las problemáticas jurídicas que retrasan la venta y aprovechamiento de los bienes enajenados, aseguró en entrevista con Forbes MéxicoRicardo Rodríguez Vargas, actual director del SAE.

Este proceso se concretará una vez que el Congreso de la Unión apruebe las reformas a la Ley Federal de Extinción de Dominio, la Ley General de Sociedades Mercantiles, Modificaciones a la Ley del SAE y el Código Nacional de Procedimientos Penales, previsto para el segundo periodo extraordinario en el senado programado para el 19, 20 y 21 de junio.

El SAE posee bienes desde hasta cinco años atrás que no ha podido vender debido al proceso jurídico por el que tiene que transitar, advirtió Rodríguez Vargas.

“Con la transformación del SAE vamos a poder monetizar estos bienes de forma expedita y rápida, ahora si ya los vamos a poder vender rápido y ya no va a ser un costo tan elevado de administración. Tengo bienes que se venden hasta en cinco años y no se pueden vender porque el juez no da declaratoria de abandono”, advierte el titular del próximo Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado.

El director incluso prevé que se lleven a cabo dos subastas por mes en promedio ya sea de joyas, casas, automóviles y otros artículos que se han incautado al crimen organizado o que forman parte de los bienes en propiedad de órganos del Estado y que se pondrán en venta como parte del programa de austeridad establecido por la administración de Andrés Manuel López Obrador.

No se trata del único cambio, los recursos que se obtengan de las subastas de estos bienes, que en el sexenio pasado ascendieron en promedio a 1,500 millones de pesos anuales, serán destinados a causas sociales determinadas y no a la Tesorería de la Federación (Tesofe) como hasta hace unos meses estaba establecido.

REVISTA FORBES

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