De mudados

Al cumplirse una semana del plantón de trabajadores del sector Cultura a las puertas de sus oficinas, el Presidente electo ha anunciado que serán solo los no sindicalizados quienes deberán mudar su residencia a Tlaxcala. Esto era previsible cuando una parte sustantiva de esos trabajadores están adscritos a un INBA que agrupa recintos —museos, teatros, escuelas— con sede aplastantemente mayoritaria en la Ciudad de México, cuando la misión patrimonial misma del INAH exige que buena parte de su personal esté distribuido por todo el territorio nacional, y cuando, de manera directa, la Secretaría de Cultura administra una mayoría de dependencias que resultaría imposible mudar, como la Biblioteca Vasconcelos, el Centro Nacional de las Artes, la Cineteca Nacional o aún el Centro Cultural Tijuana.

Quedan, sin embargo, no pocas preguntas. ¿Serían entonces esas instituciones operadas a control remoto por funcionarios residentes en una ciudad distinta a su sede? ¿Recibirían los trabajadores del Munal, el Museo de Antropología o Radio Educación lineamientos e instrucciones por parte de personas que se mantendrían al margen de su operación cotidiana? Se antoja poco viable y, por tanto, poco probable. ¿Qué trabajadores se mudarían entonces? ¿Solo los administrativos de confianza? En caso de que esa respuesta fuera correcta, ¿solo los directamente adscritos a la Secretaría o también los de las dependencias cuyos trabajos coordina? ¿Supondría esto entonces que —por poner— el director de Administración de —por poner— el Centro de Cultura Digital residiera en una ciudad distinta a la del personal a su cargo? ¿O que permaneciera en la sede de la institución pero se viera obligado a viajar a Tlaxcala para acordar con el Oficial Mayor de la Secretaría? Y éste ¿cómo operaría? ¿Con un equipo humano de confianza en Tlaxcala y un segundo equipo de base que despachara en las oficinas de Insurgentes y Reforma? ¿Alcanzarían las plazas y el presupuesto para ello? Pregunta aún más importante: ¿cuál sería la utilidad de cualquiera de esos escenarios?

nicolas alvarado

milenio

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