Fracking, la guerra que viene

Antes de la Reforma Energética esta práctica en México estaba prohibida, pero ya está permitida para beneplácito de empresas extranjeras.

 Por Dr. Raymundo Rodríguez Quiñones

Candente se puso esta semana el tema del “Fracking”, un tema que se viene debatiendo en el mundo desde hace ya algunos ayeres, aunque aún no es tan popular en México.

¿Pero qué es el “Fracking”? Se trata de un sistema no muy sofisticado que permite la extracción de petróleo y gas en capas del subsuelo de entre mil y cinco mil metros de profundidad. Se dice que en lugares donde existieron pozos petroleros de fácil extracción del producto, como los que están en medio oriente; estos pozos conservan todavía grandes cantidades de petróleo y gas, entre la capa lutitas (piedra).

Para extraerlo se tiene que perforar de manera vertical hasta encontrar la roca, seguido, se extiende otra perforación ahora horizontal, esta atraviesa la zona rocosa, este perforador cuenta en su extremo con la salida de un gran volumen de agua, arena y no menos de 200 sustancias químicas para que con ello la roca se pulverice, de esta manera empieza a salir de ellas el gas y petróleo todavía existentes

En la actualidad, siete químicos de los 200 no se han dado a conocer, ya que lo manejan como una información capitulada como “Secreto de Estado”.

Este flujo de gas y petróleo disminuye muy pronto, de manera que es necesario perforar nuevos pozos para mantener la producción de los yacimientos y así van dejando el subsuelo como cascara de sandía en un gallinero, todo picoteado.

 

Reforma Energética permitiva

Antes de la Reforma Energética esta práctica en México estaba prohibida, posterior a ella, se permite la inversión extranjera y con esto la llegada de grandes empresas estadounidenses, listas a perforar la piedra mexicana. Que por cierto estas empresas no son damas de la caridad ni tampoco intentan serlo.

Con esta práctica Estados Unidos pretende ser la nueva Arabia Saudita del mundo, sin pensar que con ello debilita el subsuelo, además de inyectar cantidades enormes de químicos que, si son capaces de pulverizar la roca, cuantimás mantos acuíferos que encuentran a su paso, estas sustancias producen metano uno de los mayores contaminantes de la tierra.

Escuchaba a López Obrador decir que en su gobierno no permitirá el “Fracking”, y creo que de las promesas que ha hecho esta la deberíamos estar aplaudiendo todos; pero inmediatamente sale Vicente Fox a contradecir al presidente electo mencionando “sí al Fracking”. En esos precisos momentos me acordé del famoso “cállate chachalaca”

El “Fracking” contamina todo lo que va al paso. Se puede apreciar en algunos como los “ríos de fuego” y otro de cómo una señora abre el grifo, le pasa un encendedor y se enciende el agua.

Texas ya no tiene agua, porque el 70 % se fue en “Fracking”.

Algunos estados mexicanos cuentan con pozos para extracción por medio de este sistema, tales como: Coahuila con 47 pozos, Nuevo León con 182 pozos, Puebla con 233 pozos, Tabasco con 13 pozos, Tamaulipas con 100 pozos, Veracruz con 349 pozos… Una locura para nuestro país.

Al “Fracking” se le asocia con contaminación del agua, emisión de gases y su contribución al calentamiento global, sismos de hasta 4 grados, como los sucedidos en Canadá. Francia y Bélgica tienen prohibido el “Fracking”.

George Mitchell es el creador de la técnica de extracción. Su método de liberación de gas y petróleo revolucionó al sector energético, pero murió arrepentido de su invento, y al igual que Nobel dejó sus ganancias en una fundación para el apoyo en combatir el daño que su creación ocasiona.

 

Incertidumbre en México

Mis dudas con el presidente electo es que hasta ahorita no ha sostenido su palabra en cuanto a sus promesas. Ejemplos sobran, pero esta decisión de retirar el “Fracking” será un asunto peor que el aeropuerto de la Ciudad de México, que ahora ya no haya qué hacer con él.

Las empresas petroleras están acostumbradas ha manejar a su antojo los gobiernos, incluso al de los Estados Unidos, y seguramente intentarán manipular el nuestro e impedir a toda costa que se retire el “Fracking”.

Así que vayámonos acostumbrando a este término, que a futuro puede ser el Waterloo de López Obrador. Pero de sacar a estas empresas del país que son depredadoras de los subsuelos sería beneficioso para todos, seguramente estos titanes se van a ir a los tribunales internacionales en busca de sus indemnizaciones, que júrelo usted, serán 10 veces mayores a las que pedirán las constructoras si son retiradas  del aeropuerto internacional de la Ciudad de México.

De seguir permitiendo esta práctica , estados como Tabasco dejarán de ser un primor.

ehui.com

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