Costoso y frustrante, producir talento mexicano para Grandes Ligas

La promesa de Andrés Manuel López Obrador de crear durante su mandato academias regionales para desarrollar peloteros es una esperanza para los equipos de beisbol mexicanos, que sufren pérdidas millonarias al producir talento que no pueden exportar tras el veto impuesto por las Grandes Ligas. Hasta ahora, una reconciliación entre ambas organizaciones depende de que los clubes nacionales acepten las exigencias estadunidenses: que los jugadores mexicanos obtengan 75% del bono que es producto de su primera contratación con algún equipo ligamayorista –la mayoría recibe 25%– y que estos talentos, al cumplir 25 años, se conviertan en agentes libres.

CIUDAD DE MÉXICO (proceso).- Desarrollar a un pelotero mexicano con la intención de que se convierta en un prospecto para un club de Grandes Ligas (MLB) requiere de una labor titánica que implica la inversión de entre 16 y 28 millones de pesos anuales para atender a unos 40 o 50 jugadores, sin la garantía de que serán comprados y mucho menos de que debutarán y consolidarán una carrera en la mejor liga de beisbol del mundo.

Las cifras proporcionadas por los equipos Toros de Tijuana, Acereros de Monclova y Diablos Rojos del México, tres de los clubes que más desarrollan jugadores en el país, indican que la inversión promedio en un pelotero que se firma entre los 13 y 14 años para tratar de venderlo como prospecto a los 16 o 17 asciende a 434 mil 600 pesos.

Los recursos cubren la operación de sus propias academias, el financiamiento del que tiene la Liga Mexicana de Beisbol (LMB) en El Carmen, Monterrey, la alimentación de los jugadores, vivienda en casas u hoteles, viáticos, boletos de avión, entrenadores, médicos, trainers (masajista o fisiatra), seguros médicos, becas, bonos por firma y material deportivo, entre otros rubros.

El presidente de Diablos Rojos del México, Othón Díaz, revela que desde hace casi nueve años que nació la Academia Alfredo Harp Helú (AHH), ubicada en Oaxaca, anualmente se han invertido 25 millones de pesos en promedio.

En ese lapso han desarrollado 700 jugadores, de los cuales 90 fueron vendidos como prospectos, pero sólo cinco (Luis Cessa, Giovanny Gallegos, Roberto Osuna, Julio César y Luis Urías) han debutado en la MLB, es decir, la probabilidad de éxito de los firmados es de 5.5%.

En promedio, cada uno de esos 700 peloteros le costó a Diablos Rojos 321 mil 428 pesos y entre tres y cuatro años de preparación. Quienes no fueron vendidos están en la Liga Norte de México (LNM), en la Liga Invernal Mexicana (LIM) o en las filas de Diablos Rojos o Guerreros de Oaxaca. Otros fueron vendidos a equipos de la LMB.

Díaz explica que la venta de prospectos representa pérdidas para su organización. Pone como ejemplo 2016, año en el que entre Diablos Rojos y Guerreros invirtieron 28.2 millones de dólares; 17 peloteros se convirtieron en prospectos y su venta representó ingresos brutos por 22 millones 55 mil dólares. Después de pagar a cada jugador el porcentaje del bono correspondiente la utilidad quedó en 1 millón 88 mil dólares, alrededor de 21.7 millones de pesos.

“Mi déficit fue de 6.4 millones de pesos. No sólo no ganamos, perdemos por desarrollar jugadores”, lamenta el directivo.

Por la venta bruta de los jugadores, el club calculó ingresos por 2 millones 55 mil dólares.  El pelotero que se vendió a mayor precio fue de 875 mil dólares, otros cinco fueron comprados en 100 mil dólares, uno en 70 mil, otro en 60 mil y los restantes en 50 mil.

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